FACTOR HUMANO Y CULTURA DE CUMPLIMIENTO

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EL FACTOR HUMANO Y LA CULTURA DE CUMPLIMIENTO EN LOS SISTEMAS DE PREVENCIÓN DE DELITOS

En torno a la responsabilidad penal de las personas jurídicas, el Tribunal Supermo se ha pronunciado en que el fundamento último para la validez y eficacia de cualquier programa de compliance penal reside en su capacidad para generar una verdadera cultura de cumplimiento.

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En diversas ocasiones hemos analizado el contenido de los programas de compliance y los requisitos que conforme al Código Penal deben de contener estos programas para que sirvan de eximente o en su caso de atenuante, en el caso de comisión de determinados delitos por miembros de la persona jurídica.

Actualmente con la norma española UNE 19601 sobre “Sistemas de Gestión de Compliance Penal”, se definen y se unifican requisitos de los manuales de cumplimiento, pudiendo además las personas jurídicas obtener la correspondiente certificación en compliance.

El Tribunal Supremo destaca el concepto de ‘cultura de cumplimiento’

La implementación y en su caso incluso, la certificación de un sistema de gestión de compliance, puede considerarse lo más revelador de una cultura de cumplimiento en el seno de la empresa, porque de inicio se puede demostrar que estamos en presencia de una organización que respeta la legalidad, no obstante, su desarrollo y aplicación debe ir acompañado de una verdadera cultura de cumplimiento, que acredite la implicación de todos los miembros de la organización en la prevención  del riesgo de comisión de delitos, y generar la confianza de total respeto al cumplimiento normativo y tolerancia cero a actuaciones contrarias a la legalidad o violaciones al código de conducta o políticas de actuaciones de la persona jurídica.

En este sentido, ya la CIRCULAR 1-2016 de la Fiscalía General del Estado y las posteriores sentencias del Tribunal Supremo, nos resaltan la finalidad que han de tener los programas de compliance, basta con ello recordar, en palabras de la Circular, que “… los modelos de organización y gestión o corporate compliance programs no tienen por objeto evitar la sanción penal de la empresa sino promover una verdadera cultura ética empresarial. La empresa debe contar con un modelo para cumplir con la legalidad en general y, por supuesto, con la legalidad penal pero no solo con ella, único contenido que el Legislador de 2015 expresamente impone a los modelos de organización y gestión, que todavía restringe más al limitar esa suerte de compliance penal a los “delitos de la misma naturaleza”. Sin duda, muchas empresas se han dotado y se dotarán de completos y costosos programas con la única finalidad de eludir el reproche penal pero, más allá de su adecuación formal a los requisitos que establece el Código Penal, tales programas no pueden enfocarse a conseguir este propósito sino a reafirmar una cultura corporativa de respeto a la Ley, donde la comisión de un delito constituya un acontecimiento accidental y la exención de pena, una consecuencia natural de dicha cultura. De otra manera, se corre el riesgo de que en el seno de la entidad los programas se perciban como una suerte de seguro frente a la acción penal.”

la clave para generar una verdadera cultura de cumplimiento está en el factor humano

Es entonces el momento de valorar qué actuaciones son claves para generar, fomentar y evidenciar una cultura de cumplimiento en el seno de la empresa, y para mí no se trata de una relación exhaustiva de claves, es más bien una única clave, que es la que sirve de punto de partida, y es que la clave está en el factor humano, en todos y cada uno de los componentes de la organización, son los propios trabajadores y demás integrantes de la empresa los que tienen la facultad de generar una verdadera cultura de cumplimiento ético y legal.

Y ese capital humano parte, como de si de un manantial se tratare, de los niveles más altos de la organización empresarial, de manera que las políticas, los valores éticos, la prevención de las conductas ilícitas, el cumplimiento normativo que prevalece por delante del negocio, etc…, nace de los propios directivos y son ellos los que además sirven de ejemplo de una verdadera cultura de cumplimiento, y este comportamiento ejemplar traslada esa cultura de cumplimiento al resto de personal la persona jurídica.

Con ello conseguiremos la alineación de un equipo humano con las mismas perspectivas y valores que se dan en la organización, y partiendo de esa base se irán uniendo otros valores trasversales, no de mejor importancia, que engloban ese saber buen hacer en el cumplimiento, como un liderazgo positivo, fomento de la comunicación, coherencia, gratitud, etc…, en síntesis, poner en valor el factor humano para generar una verdadera cultura empresarial debe ser hoy en las organizaciones, el camino para lograr negocios exitosos y duraderos en el tiempo.

Cierro este artículo con una frase del que fuera creador del Diagrama causa-efecto (también llamado “Diagrama de espina de pescado” por su forma), como herramienta para el estudio de las causas de los problemas, que se utiliza para el control de calidad, Kaoru Ishikawa, (Tokio 1915-1989), Teórico de la administración de empresas japonés, que entre sus frases, destaco esta de que “Ninguna empresa puede ser mejor o peor que las personas que la integran”.

 

Por Inmaculada Sánchez
Complianza, Expertos en Cumplimiento Normativo
Murcia

 

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